NACIÓN ADICTA
Vivimos en un mundo gobernado y abrumado por la adicción. Este mundo es sólo acerca de la adicción. Somos adictos a las drogas, al alcohol, al sexo, a las relaciones disfuncionales, a las percepciones de nosotros de otras personas, a los negocios, a la comida chatarra, a la fama, a la celebridad, a la pereza, a la depresión, y a todo cuya gratificación sea temporal e inmediata, ya sea la energía oscura o la fiebre del placer instantáneo.
Se tarda aproximadamente medio segundo a volverse adicto a cualquiera de estos narcóticos.
Sin embargo, también podemos hacernos adictos a la Luz que resplandece en la realidad el 99%, que consiste en todo lo que es eterno, profundamente significativo y en todo lo que el dinero definitivamente no puede comprar.
El problema es este: Se necesita toda una vida para desarrollar y evolucionar una verdadera adicción a la clase de energía positiva que irradia de la Luz, la energía divina que impregna esta impresionante realidad del 99%.
Y así tropezamos y trastabillamos y caemos conforme las adicciones fáciles y oscuras de este mundo físico del 1% nos van atrapando en sus trampas seductoras cada día, cada hora, cada minuto, mientras nos esforzamos y luchamos toda la vida tratando de desarrollar adicciones positivas.
Una vez más, se tarda menos de un segundo en convertirse en adicto a las gratificaciones oscuras e inmediatas que seducen a nuestro ego.
Se necesita toda una vida de trabajo para volverse adicto a la clase de energía que transforma tu vida sin medida, permitiéndote probar y nadar en un océano de interminable felicidad, éxtasis, alegría y satisfacción.
No es fácil.
Las probabilidades están en contra de nosotros.
Es por eso que se nos dió la tecnología y las herramientas del Zóhar.
El Zóhar y el camino que ofrece es el gran nivelador.