ESTO ES LA CONCIENCIA

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La palabra conciencia no es fácil de comprender. Recuerdo cuando escuché por primera vez al Kabbalista Rav Berg utilizar esta palabra en el año 1990, yo no tenía ni idea de lo que quería decir en un sentido práctico. Desde hace más de veintitrés años, mi comprensión de la palabra conciencia se ha vuelto más profunda. Se volvió más práctica a medida que mi propia conciencia iba cambiando (y con suerte, elevando también), en este camino difícil, pero invaluable y gratificante llamado Kabbalah.

Es gracioso. El Rav siempre me dijo que la Kabbalah es simple. No es fácil, aclaraba, pero sí es simple. Llegar al destino considerado simple es un camino difícil y duro de transitar. El Rav siempre dijo que sabrías que has encontrado la verdad cuando algo se volviese lo suficientemente simple para que cualquiera pueda entenderlo. Si un concepto se viste de complejidad y tratar de explicarlo es complicado y sofisticado, lo más probable es que no sea verdad.

Hoy en día la palabra conciencia es un concepto tan simple de comprender como lo era hace 25 años.

Entonces, ¿cómo podemos explicar qué es la conciencia en el sentido Kabbalístico para que sea práctico y comprensible para casi cualquier persona?

En primer lugar, ¡tenemos que aprender lo que no es la conciencia!

La conciencia no es el intelecto ni inteligencia.

Un asesino en serie puede ser brillante pero tiene el nivel de conciencia más bajo posible. Así que no tiene nada que ver con lo inteligente que uno es.

La conciencia se puede entender mejor de dos maneras. La primera se refiere a nuestro nivel de pureza en términos de interesarse por los demás y estar libre del ego y del interés propio. Mientras menos narcisistas seamos, mayor será nuestro nivel de conciencia. A menor ego, mayor es la conciencia.

La única forma en que podemos lograr la conciencia es mediante la transformación de egoísta a desinteresado. El arco de transformación es la manera en la que evolucionamos para tener conciencia. Por esto las computadoras y la inteligencia artificial nunca darán lugar a la verdadera conciencia. Las máquinas no tienen el poder de elevarse de egoístas a desinteresadas a través del libre albedrío. Las máquinas pueden tener inteligencia. Pero nunca la conciencia. La conciencia exige una conexión con una dimensión superior.

De acuerdo con el Zóhar, la Conciencia perfecta ya existe en las dimensiones superiores. La conciencia infinita y perfecta reside en el nivel más fundamental de la realidad. Cuando examinas la esencia misma de la existencia, debajo de moléculas, átomos, partículas subatómicas, al nivel más básico de “espacio” encontramos un océano infinito de conciencia. Esto es lo que dijo el Zóhar hace 2 mil años.

Los Kabbalistas llaman Luz a este mar de conciencia infinita. De la misma manera que un rayo de luz solar contiene todos los colores del arcoíris, la Luz (que brilla desde el Creador, la fuente de la conciencia) contiene todas las ideas, proyectos, pensamientos, sueños y la imaginación necesaria para alcanzar la existencia inmortal y el mundo paradisiaco perfeccionado.

Sólo a través de un cambio interno y del libre albedrío para elegir ser desinteresado en vez de egoísta, podemos conectar a esta realidad infinita de conciencia. Cada ser humano aprovecha una parte de esta conciencia y depende de nosotros- las vasijas colectivas de conciencia- el traer a este mundo un aspecto específico y particular del paraíso.

Ahora tomemos un segundo ejemplo para explicar de forma sencilla lo que es la conciencia.

ENTENDIENDO LA PALABRA “CONCIENCIA”

Recuerda tu infancia

¿Recuerdas cuando aprendiste a andar en bicicleta?

583388_40971701-300x225Intelecto es conocer la información necesaria para ir en bicicleta. Por ejemplo, sabemos que tenemos que pedalear para acelerar y poder movernos hacia adelante. Sabemos que debemos mantener el equilibrio en dos ruedas para evitar que la bicicleta se tambalee o se vuelque, y nos estrellemos contra el pavimento, raspando nuestros brazos y rodillas. Sabemos que tenemos que dirigir el manubrio en la dirección en la cual queremos viajar. Y sabemos que si pedaleamos hacia atrás, la bicicleta comenzará a frenar, de manera relativa a la presión que aplicamos.

Sin embargo, tener toda esa información no significa que hemos dominado el arte de montar en bicicleta. A pesar de que sabemos lo que debemos hacer, la primera vez que montamos en bicicleta somos incapaces de mantener el equilibrio. No podemos coordinar los diversos aspectos y habilidades necesarias para lograr el balance y movimiento continuo hacia adelante. Aunque queramos. Aunque sepamos lo que debemos hacer. Por lo general, uno de nuestros padres tiene que sostener la bicicleta en la parte posterior del asiento de modo que no tengamos una mala caída.

Algunos de nosotros utilizamos las ruedas de entrenamiento laterales en nuestras bicicletas para que pudiéramos practicar sin caernos.

Por lo tanto,  la conciencia no tiene nada que ver con información o conocimiento.

Yellow-brick-road-300ppi-683x1024DEL INTELECTO A LA CONCIENCIA

Después de mucha práctica, llega el momento en el cual finalmente nos volvemos expertos en la bicicleta y podemos montarla por nuestra cuenta. Poco tiempo después nos volvemos uno con nuestra bicicleta y ahora vamos pedaleando alrededor de nuestro barrio a toda velocidad sin ni siquiera pensar en los movimientos necesarios para andar en bicicleta.

Ese momento de unidad se llama conciencia.

En concreto, es la conciencia de “andar en bicicleta.”

Antes de que el andar en bicicleta se volviera natural, se encontraba sólamente a nivel del intelecto.

EL ORIGEN DE LA CONCIENCIA

La Kabbalah nos enseña que hay dos realidades: el mundo el 1% que percibimos con nuestros cinco sentidos y el reino del 99% que es la fuente de toda la sabiduría, el conocimiento y la felicidad.

El 99% es un reino de conciencia infinita. Analicemos esto más a fondo.

El rey Salomón dijo una vez: “No hay nada nuevo bajo el sol.”

En otras palabras, todas las canciones alguna vez compuestas, todos las invenciones a lo largo de la historia, todos los conocimientos de la humanidad, ya existían en el 99% como parte de esa fuerza infinita de conciencia que la Kabbalah llama “La Luz”.

Por ejemplo, el concepto o la fuerza de la conciencia llamada bicicleta, así como la conciencia de andar en bicicleta, ya existe en la realidad del 99%. Mientras aprendemos a ir en bicicleta, estamos construyendo una vasija (el deseo) dentro de nosotros, atrayendo gradualmente la fuerza de la conciencia llamada “andar en bicicleta” para llenar ese deseo. Con la práctica, se construye finalmente nuestra vasija y esa frecuencia particular de la conciencia ahora se derrama sobre nosotros.

¡Listo, estamos montando bicicleta!

Con toda naturalidad..

Es pan comido.

¿Adivina qué? ¡El mundo perfecto ya existe!

A lo largo de los últimos miles de años, hemos estado atrayendo, lenta y gradualmente, las diversas fuerzas de conciencia para alcanzar ese mundo de existencia perfecta y lleno de dicha.

Hemos estado practicando el arte de la existencia humana por más de dos mil años. Por ejemplo, en el transporte, hemos pasado de caballo al carruaje, de la bicicleta al tren, luego al autobús y después, al automóvil. Poco después inventamos aviones y finalmente construimos jets supersónicos enormes y lujosos.

A medida que aumenta nuestro nivel de conciencia nos acercamos al concepto perfeccionado de transporte.

Lo mismo ocurre con la idea de una casa. Primero vivíamos en cuevas. Luego en carpas. Luego en chozas. Luego en cabañas de madera. Luego en casas de ladrillo o piedra. A continuación, en casas hermosas y departamentos y condominios de gran altura, con aire acondicionado, y con los lujos y comodidades que parecería algo místico para las personas que vivían hace sólo 500 años.

Ahora podemos hacer la pregunta: ¿Por qué está tardando tanto el desarrollo y progreso hacia la meta de un mundo perfecto, donde nuestras casas, ciudades, transporte, necesidades energéticas, ocio, tecnología, comunicación y salud son absolutamente perfectas?

Este es el secreto mejor guardado para desencadenar el poder de la conciencia humana. La conciencia, como ya he dicho, no se trata de intelecto. Se trata realmente de nuestra integridad como personas. La integridad significa nuestro deseo de compartir y nuestra voluntad de amar, e identificar el bloqueo que nos impide compartir, amar y cuidar.

Ese bloqueo es el ego humano.

EL PODER DE LA CONCIENCIA

Hay dos maneras de contactar con la realidad del 99%. Una forma es a través del dolor y el sufrimiento, como hemos hecho durante los últimos milenios. Esta es la forma lenta de evolucionar, como persona y como comunidad mundial. Esto es la razón por la que el mundo ha progresado tan lentamente durante los últimos miles de años.

La segunda manera es atacando a nuestro ego para así transformar nuestros deseos egoístas. Cada vez que vencemos a nuestro ego, nos conectamos a la realidad del 99%. Tanto la transformación del ego, como el dolor y el sufrimiento en el mundo nos ayuda a evolucionar. La transformación del ego es el camino de la misericordia y la amabilidad. El sufrimiento individual y global es el camino del juicio y el dolor.

La única razón por la que el mundo ha experimentado mayor progreso en los últimos 100 años que en todos los otros siglos anteriores juntos, se debe a la revelación del Zóhar a principios del siglo XX. No hay ninguna otra razón por la que la tecnología y la física de repente se desarrolló transformando nuestro mundo de la noche a la mañana.

Pasamos del carruaje de caballos al transbordador espacial en apenas unas décadas

Es inaudito.

803068_47829639-727x1024La razón por la que el Zóhar abrió las compuertas de la conciencia humana es que el Zóhar es la principal herramienta para transformar el ego y, por lo tanto, la transformación del mundo. El Zohar es el camino misericordioso y agradable para transformar, evolucionar y conectar con el origen del paraíso que existe en la realidad del 99%.

De la misma manera en que debemos practicar para andar en bicicleta utilizando nuestro intelecto hasta ese momento mágico cuando hacemos contacto con el 99% y montar en bicicleta se convierte en algo natural; tenemos que transformar nuestro ego practicando el compartir mediante el uso de las herramientas de la Kabbalah. Rav Ashlag, el fundador del Centro de Kabbalah, lo explica de esta manera: A medida que practicamos el ser personas proactivas y amables que tratan a los demás con dignidad, poco a poco nos transformamos hasta ese momento mágico en el cual el deseo de nuestra alma para compartir se convierte en algo natural y gobierna sobre nuestro ego. Cuando compartir y amar se convierte en algo natural para nosotros. Un israelita amará un musulmán como a su propio hermano.

Ahora habremos dominado la conciencia de la Divinidad, la característica divina de compartir incondicionalmente con nuestro prójimo.

Pon mucha atención a la siguiente idea: Cuando se produzca ese momento épico, nuestra conexión con la realidad del 99% será del 100%. Esto quiere decir que  todas las “ideas”, inventos, remedios y tecnologías para crear un mundo perfecto de existencia inmortal y felicidad se derramará sobre  toda la humanidad y levantaremos y construiremos ese mundo perfecto de la noche a la mañana.

Todos los que estudiamos Kabbalah sabemos que debemos compartir. Sabemos que no debemos enojarnos. Sabemos que no debemos tener miedo. Sabemos que debemos tener certeza frente a los abrumadores obstáculos. Sabemos que la muerte es una ilusión. Sabemos que pronto llegará el Mesías y el mundo perfecto. Pero todo esto es sólo intelecto. Todavía no hemos dominado este estado de conciencia. Cuando lo hayamos hecho, todo esto se convertirá en algo natural en nuestras mentes y entonces todo se manifestará en nuestras vidas. Vamos a montar en la bicicleta del paraíso y sin mirar hacia atrás.

Así que por ahora, tenemos que practicar. Por esto es que usamos los 72 nombres de Dios cada día. Por esto es que escaneamos, leemos, aprendemos y simplemente llevamos el Zóhar a todas partes. Estamos construyendo nuestro deseo, nuestra vasija y nuestra conciencia. Estamos aprovechando la fuerza y el coraje para disminuir el interés propio y el ego.

El Zóhar es la herramienta y la tecnología más poderosa que tenemos para acelerar nuestro camino al mundo perfecto y la transformación de nuestro intelecto en la verdadera conciencia Divina..

Este es el regalo que Dios dió a la humanidad.

Lo recibimos originalmente en el Monte Sinaí, hace 3,400 años.

Es el poder de la inmortalidad y fue Moisés quien conectó y canalizó a la humanidad a la realidad del 99%.

Y lo recibimos nuevamente cuando el Zóhar fue revelado en una cueva hace dos mil años a través de Rav Shimón Bar Yojái.

No duró porque nosotros, la gente, no dominamos la conciencia. Nos quedamos en el nivel del intelecto. La fuerza negativa también existe en el intelecto y, por lo tanto, caímos al lado oscuro. El lado egoísta.

Hoy es nuestra oportunidad de tomar este regalo y practicar

Cada día

Practica el creerlo.

Practica el compartir esta semana.

Practica y trabaja en vencer a tu ego en cada oportunidad que tengas.

Recuerda que el Rav Berg está sosteniendo tu bicicleta ahora mismo, para que no caigas mientras pedaleas.

El Rav soltará tu bicicleta, y tu podrás ir por tu cuenta

Este el el poder del Zóhar. Esforcémonos por apreciarlo.

Y una vez que hayamos alcanzado el nivel de conciencia pura , podremos pensar, soñar e imaginar la creación del paraíso con el poder de nuestro deseo y nuestros pensamientos.

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Billy Philips

Billy Phillips es estudiante del Kabbalista Rav berg y Karen Berg desde 1989. Ha tenido el papel decisivo de ayudar a que la Kabbalah sea accesible a las masas, trabajando en proyectos tanto privados como públicos bajo la guía del Kabbalista Rav Berg. Ha ofrecido conferencias acerca de una variedad de temas, siendo el más notable la profunda conexión entre Kabbalah, el Cristianismo, el Islam y el mundo de la Ciencia.

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1 Response

  1. Edad carmona dice:

    Muy interesada excelente estudio!

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