¿POR QUÉ LAS ORACIONES SE QUEDAN SIN RESPUESTA?

Considera el siguiente ejercicio mental: Supongamos que la corriente eléctrica que circula por las paredes de un gran auditorio es una analogía de la Luz de Dios. Ahora imagínate a ti mismo de pie en medio de este enorme auditorio en completa oscuridad. Oscuro como una noche cerrada. A continuación, comienzas a rezar pidiendo a la electricidad que traiga un poco de luz a la habitación. Eres sincero en tus súplicas. Tus oraciones son de un corazón puro.

Pero, ¿acaso importa?

¿Se encenderán las luces por tus sinceras oraciones?

En absoluto.

Supongamos que intentas llegar a un acuerdo con la electricidad. Te comprometes a venerarla. Incluso levantas un pequeño templo en el interior del auditorio para honrarla y alabarla. Tendrás que escribir rollos de pergamino cuyas palabras alaben esta fuerza invisible y hablen de ella en cuentos y parábolas.

¿Se encenderán las luces por estas acciones?

Definitivamente no.

El hecho es que, para producir iluminación, debes caminar hacia la pared y accionar el interruptor de luz. Sólo entonces el “hágase la luz” podrá manifestarse en todo el auditorio.

Sólo entonces la corriente eléctrica encenderá la luz para desterrar la oscuridad.

Aquí reside el secreto para activar las oraciones de la humanidad.

La Luz del Creador es una corriente de Energía Divina. Siempre está presente y fluyendo, y está dispuesta a satisfacer todos nuestros deseos y necesidades.

Además, todos los templos del mundo, todas las religiones de la civilización humana, todas las diferentes oraciones de la humanidad son similares a las lámparas, linternas, focos y proyectores que puede iluminar nuestro mundo.

¡Pero tenemos que enchufarlo todo, conectarlo a la fuente suprema de energía- la Corriente Divina- y luego encenderlo!

Según los sabios, las herramientas de la Kabbalah son los cables que nos conectan con la Corriente Divina espiritual que fluye por toda la realidad. Por lo tanto, el mundo entero puede beneficiarse de estos “cables” universales.

Pero, ¿qué pasa con el interruptor?

Una vez que estamos conectados, ¿cómo encendemos la “Luz”?

Tu lámpara en casa podrá estar conectada a la corriente eléctrica, pero si el interruptor está en la posición de apagado, permanece la oscuridad. No importa cuánto reces o supliques para que se ilumine.

El interruptor de luz real en la vida es nuestro propio comportamiento. Podremos estar enchufados a la Corriente Divina que fluye sin cesar en las dimensiones superiores, pero si no accionamos el interruptor, la oscuridad permanece en nuestra vida.

DESCUBRIENDO EL INTERRUPTOR

El Kabbalista Rav Berg enseña que el concepto de Resistencia es nuestro interruptor. El momento en que aplicamos el concepto de Resistencia en nuestras vidas, es idéntico a encender el interruptor.

¿Cómo, por qué y dónde podemos aplicar el concepto de Resistencia?

Tenemos que Resistir el deseo de culpar a los demás – no importa lo que nos hagan.

Debemos Resistir nuestro deseo de sobrepasar y eclipsar a nuestros amigos y enemigos para sentirnos superiores a ellos.

Tenemos que Resistir nuestro impulso de tomar todo para nosotros mismos y, en su lugar, compartir una porción justa con los demás.

Debemos Resistir nuestras dudas sobre la verdad del Creador, especialmente cuando nadie está mirando y creemos que nos podríamos salir con la nuestra con algún comportamiento negativo.

Tenemos que Resistir los sentimientos de que somos víctimas de otras personas o situaciones externas.

Tenemos que Resistir a la palabra “pero”.

Debemos Resistir nuestras incertidumbres sobre los resultados que buscamos en la Kabbalah, cuando nuestro digno oponente (nombre clave Satan o ego) añade un poco de tiempo en el proceso solo para ponernos a prueba retrasando la Luz y las recompensas que se generan con el poder de Resistencia.

En otras palabras, si el tiempo retrasa una recompensa, y cometemos el trágico error de decir: “¡Oye, no funcionó!”, significa que no resistimos realmente y entonces estamos reaccionando a la demora causada por el tiempo.

Nos desconectamos al reaccionar por cualquier cosa. Punto.

La Resistencia es cómo evitamos que las reacciones controlen nuestras vidas. Estamos aquí para resistir nuestras reacciones en cada parte de nuestra vida, porque es la forma en que encendemos la Lámpara Divina que puede iluminar nuestras vidas y eliminar la enfermedad, la deuda, la depresión y la misma muerte cuando esa Luz resplandece lo suficientemente brillante.

Nuestro adversario – la fuerza negativa llamada ego o Satan – tiene el poder de inyectar una cantidad de tiempo en los procesos de la vida para probarnos diariamente. Él hace esto para ver si reaccionamos a causa de la demora.

Si reaccionamos, perdemos. Nos desconectamos.

El único movimiento  ganador en la vida es la Resistencia. Ese es el juego. No importa lo que pase.

Esa es la forma en que encendemos el interruptor de “Luz”.

Así es como nosotros- no Dios- respondemos nuestras propias oraciones.

Dios es la fuente. El poder. La energía Divina pura y natural que manifiesta nuestras bendiciones y buena fortuna. Pero la Resistencia es el interruptor que e accionas y enciende la Luz que se convierte en las bendiciones que tan desesperadamente buscamos en la vida.

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Billy Philips

Billy Phillips es estudiante del Kabbalista Rav berg y Karen Berg desde 1989. Ha tenido el papel decisivo de ayudar a que la Kabbalah sea accesible a las masas, trabajando en proyectos tanto privados como públicos bajo la guía del Kabbalista Rav Berg. Ha ofrecido conferencias acerca de una variedad de temas, siendo el más notable la profunda conexión entre Kabbalah, el Cristianismo, el Islam y el mundo de la Ciencia.

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1 Response

  1. William Vengoechea dice:

    Agradezco la posibilidad de leer tus publicaciones con tu lenguaje directo y sin anestecia; es como un soplo de brisa fresca para el alma. G R A C I A S!!!
    Di.s te colme de Bendiciones tocayo!!!

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