5 COSAS QUE APRENDÍ SOBRE MIS HIJOS GRACIAS A LA KABBALAH

1.         No somos dueños de nuestros hijos.  Ellos no son posesiones.  No nos pertenecen.  Ellos son personas totalmente independientes de nosotros, que tienen un propio rol único e independiente en el mundo, el cual no tiene nada que ver con nosotros.

2.         Si por casualidad los padres y sus hijos adultos están involucrados en enseñanza espiritual, en la transformación y en ayudar a hacer el mundo un lugar mejor, podrán pasar ratos juntos y establecer lazos espirituales, mucho más profundo que los lazos de sangre.  La Kabbalah fortalece los vínculos espirituales y de sangre, pero solo si todos tienen suficiente sabiduría para aceptar este camino y los regalos en él.  El único precio de admisión es el ego. Tienes que dejarlo en la puerta.

3.         Nuestros hijos son regalos que no merecemos.  Trátalos como si fueran regalos.

4.         Nunca les enseñamos a nuestros hijos por lo que le decimos, no importa que tan sabias sean las palabras.  Aún si vienen directamente del Zóhar.  No les enseñamos por la forma en que nos comportamos con ellos. Le enseñamos y lo criamos a través de la cantidad de ego que renunciamos en nuestra vida personal y por el dolor que sentimos por el bien de conectarnos a la Luz.  Una vez que perdemos ego y generamos Luz genuina, la Luz se manifiesta como hijos maravillosos.  Algunas personas no están dispuestas a renunciar al ego por sus hijos.  Logran un éxito financiero tremendo y un fracaso familiar trágico.  Si estás dispuesto a renunciar al ego y sufrir ese dolor, descubrirás la magia y la maravilla de tus hijos.  Y entonces puedes tenerlo todo.

5.         Si jugamos con nuestros hijos cuando es divertido, gratificante y agradable para nosotros, vamos a pasar un rato bueno y divertido.  Pero nada más. Cuando el tiempo de juego pasa, todo cae en el olvido.   Si jugamos con nuestros hijos cuando no estamos para nada con el estado de ánimo, cuando tememos jugar, porque estamos muy cansados, de mal humor o sencillamente estamos muy ocupados, entonces en ese momento inyectamos el tiempo de jugar con un rayo ardiente de Luz del 99%, que infunde las almas de nuestros hijos con amor.  Ese rayo de Luz y amor vivirá para siempre en ellos y en el lazo entre padre e hijo.  El dar cuando no queremos dar, determina la fortaleza, brillo y potencia de la Luz que brilla en el vínculo entre padre e hijo.

Billy Philips

Billy Phillips es estudiante del Kabbalista Rav berg y Karen Berg desde 1989. Ha tenido el papel decisivo de ayudar a que la Kabbalah sea accesible a las masas, trabajando en proyectos tanto privados como públicos bajo la guía del Kabbalista Rav Berg. Ha ofrecido conferencias acerca de una variedad de temas, siendo el más notable la profunda conexión entre Kabbalah, el Cristianismo, el Islam y el mundo de la Ciencia.

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2 Responses

  1. carolina brall dice:

    Me encanto este texto! gracias

  2. Marcela Abello dice:

    Muy cierto

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