ODIANDO AL RAV: UN DESVARÍO SOBRE EL ZÓHAR

¿Cómo esparcimos el Zóhar de una manera genuina?  El remover nuestro ego es lo que fortalece y acelera el que podamos compartir el Zóhar en todo el mundo.  Ha habido muchas personas negativas a lo largo de la historia que han abusado del Zóhar.  Es por esta razón que debemos entender que es sólo nuestra conciencia la clave para activar los poderes transformadores y protectores de este Libro de Luz.

Compartir el Zóhar implica responsabilidad, lo cual incluye permitir que nuestro ego sea pisoteado y una dedicación continua a encontrar nuestras características más oscuras y negativas.  La inmensa mayoría de las personas no tienen ni la valentía ni la fortaleza de escarbar profundo y enfrentar sus demonios internos.  Algunas personas sí las tienen.  Cada uno de nosotros se encuentra en un nivel diferente de valentía y fortaleza interior para poder escuchar acerca de nuestras características negativas y experimentar el caos que éstas nos traen como consecuencia, con una certeza absoluta.  Cada uno de nosotros tiene su propio nivel de certeza cuando enfrentamos las tormentas que nos trae nuestro ego.  El mantener nuestra certeza y el entender que somos la causa de nuestras desgracias es lo que hace que limpiemos y removamos el ego, que fue lo que nos trajo a la oscuridad.

OLVIDÉMONOS DE COMPARTIR AMOR

A fin de cuentas, no estamos en este mundo para compartir amor.  No estamos aquí para compartir nuestra calidez y todas las bendiciones de nuestro corazón.  Estamos en este mundo para encontrar y exponer nuestras características más horripilantes y reconocerlas—Y ESO es lo que permite que brillen el amor y las bendiciones que ya son nuestras.  El amor ya está aquí.  Las bendiciones ya están aquí.  El Mesías y el paraíso inmortal ya están aquí.  Pero el ego nos bloquea todo esto de la misma manera en que una cortina nos bloquea el sol.

Este cambio de paradigma es clave y fundamental.  Si no sentimos que estamos siendo empujados hasta el punto de querer salirnos de este camino, porque nuestro ego ha sido incomodado por nuestro maestro o por las dificultades de la vida, entonces no estamos creciendo y por ende no estamos “compartiendo el Zóhar.”

He aquí un secreto: Los libros del Zóhar son distribuidos en el mundo en proporción directa a la cantidad de transformación que las personas logran.  Todo depende de cuánto ego es arrancado y revelado en el mundo.

Todos los Zóhars que están en el mundo hoy día, lo están por el mérito de Rav Berg y Karen Berg, cuya historia de transformación nunca ha sido totalmente revelada.  Por lo menos debemos entender que el cambio por el cual pasaron el Rav y Karen es la energía que mantiene vivo al Centro y que permite que se comparta el Zóhar.  Además, todo el cambio que los maestros del Centro de Kabbalah han logrado a través de los años y la transformación de sus estudiantes más cercanos, el permitir que sus egos sean golpeados y empujados hasta el punto de rendirse y apartarse—y aún así seguir luchando—ESO es lo que permite que sigamos distribuyendo el Zóhar por todo el mundo.

UNA CAMINATA POR PARQUE CENTRAL

Hace unos 10 años Rav Berg me invitó a caminar por Parque Central (Nueva York).  El Rav se estaba preguntando si el mundo tenía el mérito de recibir el Zóhar basado en la transformación o donación monetaria de otra persona.  El Rav deliberó sobre este punto por varias horas, preocupado por el concepto de Pan de la Vergüenza. Después de todo, si alguien dona $50,000.00 para llevar el Zóhar a una región específica del mundo, ¿qué ocurre con el mérito y el Pan de la Vergüenza de las personas que reciben el Zóhar?  ¿Qué hicieron ellos para merecer esta revelación en sus vidas?  (El Pan de la Vergüenza se refiere a que cada persona tiene que ganarse la Luz y no recibirla gratuitamente).

Esta caminata junto a Rav Berg hace 10 años tuvo lugar entre Rosh Hashana y Yom Kippur.  En Yom Kippur el Rav le reveló a todos que el Pan de la Vergüenza se había terminado luego de más de 6760 años de sufrimiento.  Todo el dolor sufrido a través de todos estos siglos era suficiente para que la humanidad se hubiese ganado la Luz del Creador y de esta forma remover el Pan de la Vergüenza. El Rav nos estaba diciendo que podíamos compartir el Zóhar por el mérito de la donación monetaria de otra persona.

Poco después nació el Proyecto Zóhar.

Esta es la conciencia que tenemos que lograr cuando compartimos el Zóhar.  Tenemos que entender que cada vez que permitimos que nuestro ego sea aplastado, cada vez que perseveramos en este camino aún cuando cada hueso de nuestro cuerpo dice “basta ya”, ese esfuerzo de seguir luchando es tan poderoso como donar 100,000.00 para enviar Zóhars alrededor del mundo.  Pensemos en esto la próxima vez que seamos humillados o que estemos tratando de ganar un argumento.

No nos equivoquemos, el Zóhar no necesita que lo compartamos.  Y el Zóhar no necesita que le digamos a otros que lo compartan.  Nosotros somos los que necesitamos compartir el Zóhar y participar en la diseminación de la sabiduría cabalista para poder traer protección a nuestras vidas.  Se trata de nosotros.  Sólo de nosotros.  Y al remover nuestro ego es cuando ayudamos a otros y contribuimos al cambio en el mundo.  No ayudamos al otro al compartir con compartir el Zóhar.  Ayudamos al otro al remover nuestro ego y es ahí que merecemos compartir el Zóhar.  Y esto a su vez ayuda a otros a remover su ego.  La transformación del ego es la causa y el esparcir la Kabbalah es el efecto.

Ahora podemos entender que no estamos aquí para predicarle a otros que compartan el Zóhar.  En su lugar, cada vez que removemos nuestro propio ego, esa chispa de Luz que brilla en nuestras almas inspira a otra persona a conectar con el Zóhar y a compartirlo.  No son nuestras palabras, no son nuestras intenciones, no son nuestras acciones de correr a repartir el Zóhar.  Lo que importa es cuanto ego removemos en el proceso.  Una vez más, todos los Zóhars que se encuentran en el mundo en este momento, protegiendo Florida, protegiendo a individuos en cualquier lugar del mundo, son el resultado de la transformación profunda y épica del ego del Rav, Karen, la familia, maestros, estudiantes y cada uno de nosotros.

EL SÍNDROME DEL SINAÍ

Los israelitas se negaron a cambiar en el Monte Sinaí.  Moisés hizo toda la transformación necesaria para la revelación de la Luz de la Inmortalidad, Or HaGanuz, o Luz Oculta.  Esta Luz se perdió cuando las tablas fueron destrozadas, porque los israelitas se negaron a cambiar y a remover su ego.  El Zóhar es esta Luz de Inmortalidad, Or HaGanuz o Luz Oculta.  Y se encuentra hoy día en el mundo por el mérito de Rav Ashlag, Rav Brandwein, y todos los cabalistas que sufrieron antes que ellos.  Y por el sufrimiento, transformación y dolor del Rav Berg y de Karen Berg.

Si queremos que hayan más Zóhar en el mundo, si queremos fortalecer e inspirar a otros, tenemos que matar nuestro ego.  En silencio.  Aceptando el dolor.  Dejando ir.  Participando.  No podemos permitir que los demás hagan el trabajo por nosotros.  No podemos permitir que el Síndrome del Sinaí-donde la otra persona hace el trabajo por nosotros-atrase la transformación del mundo.  Tenemos que ser partícipes.  Y lo hacemos cuando soltamos nuestras características reactivas, especialmente aquellas que aún no podemos reconocer.

Es tan fácil decir: “Yo te amo, comparte la Luz, comparte el Zóhar, enviemos sanación al mundo y transmitamos amor a todos.”

Es mucho más difícil admitir y decir a viva voz: “Me encanta la atención que recibo cuando inspiro a otros a compartir el Zóhar.  Tengo sed de elogios cuando comparto la sabiduría cabalista porque esto alimenta mi ego.  Me hace sentir importante.  Me hace sentir como una persona justa e inteligente.   Me encanta cuando la gente piensa que soy una persona sabia.  Mi ego es bien feo, patético y muy listo, porque siento también siento placer en decir esto que estoy diciendo.  Me hace parecer humilde mientras soy un farsante.  100%.”

ODIANDO AL RAV

Una vez el Rav se encerró conmigo en un baño por 3 horas.  El Rav me estaba gritando a todo pulmón: ”¡Me odias!  ¡Me odias!”.  Y yo respondía con absoluta certeza.  Yo decía: “Amo al Rav.  No me importa lo que el Rav o nadie digan, yo sé que amo al Rav.”  Mi contestación hacía que el Rav gritara más fuerte: “¡Me odias! ¡Me odias!.”  Yo estaba convencido de que la lección era sobre la certeza así que no iba a ceder ni un ápice por más que el Rav estuviera furioso o por más fuerte que me gritara.  Así estuvimos 3 horas.

Y al final entendí.

La próxima vez que el Rav gritó : “¡Me odias!”  yo dije: ¡Sí, es cierto!  ¡Odio al Rav!”.

Entonces el Rav sonrió, me abrazó y me dijo: “¡Sabes cuánto te amo!”

El Rav me estaba enseñando que lo que tengo que soltar es mi ego, no mi alma.  Claro que mi alma ama al Rav.  ¡Y qué importa!  No puede haber transformación si lo único que consigo es encontrar la bondad que hay en mi alma.  La transformación SÓLO ocurre cuando encuentro mi ego.  Claro que mi ego odia al Rav.  Mi ego es Satán.  ¿Por qué pasé 3 horas defendiendo a mi Oponente?  Tan pronto encontré mi ego en la situación, y lo reconocí, la Luz pudo entrar,  ¡Qué lección tan profunda!

Lo único que se nos pide que hagamos en este camino es encontrar nuestro ego.  Y reconocerlo, ponerlo en evidencia.  La Luz hace el resto.  Es por esta razón que Rav Ashlag dice que toma una vida entera el verdaderamente reconocer nuestro ego y ponerlo en evidencia.  Porque lo más difícil de hacer en el mundo es reconocer nuestro ego.  Lo defendemos.  Lo protegemos.  En lugar de matarlo.

No estamos en este mundo para compartir el amor.  Estamos en este mundo para encontrar nuestro ego.  De esta forma es que compartimos el amor.

Cuando dedicamos un poco de tiempo a compartir el Zóhar físicamente, y al mismo tiempo trabajamos en soltar nuestro ego, logramos un efecto exponencial en nuestras vidas y en el mundo.  Y esto es lo más grande que nos puede ocurrir.

Vamos a esforzarnos en soltar un pedacito de ego, cada día, en cada paso en el camino, y dejemos que esto fortalezca y acelere el Proyecto Zóhar como jamás hemos soñado.

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Billy Philips

Billy Phillips es estudiante del Kabbalista Rav berg y Karen Berg desde 1989. Ha tenido el papel decisivo de ayudar a que la Kabbalah sea accesible a las masas, trabajando en proyectos tanto privados como públicos bajo la guía del Kabbalista Rav Berg. Ha ofrecido conferencias acerca de una variedad de temas, siendo el más notable la profunda conexión entre Kabbalah, el Cristianismo, el Islam y el mundo de la Ciencia.

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1 Response

  1. juan manuel piceno ibarra dice:

    Estoy interesado en descubrir mi ego para reducirlo y ponerme al servicio del creador.

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