EL RAV SOBRE TERREMOTOS

En 1992, yo vivía en Toronto con mi esposa y cuatro hijos. Para ese entonces, yo había estado estudiando Kabbalah durante unos tres años. Hablaba mucho con el Rav todos los días acerca de la vida, las enseñanzas, cómo cambiar el mundo, el poder del Zóhar, etc. Durante la semana de la porción de la Torah conocida como Koraj (lectura de esta semana para el 25 de junio de 2011), el Rav me llamó a Toronto para charlar. Eso fue el miércoles antes de Shabbat. Ahora presten atención y escuchen esto con cuidado:

El Rav estaba en el auto con Karen dando un paseo. El Rav me dijo que le encantaba ir al desierto. Luego el Rav dijo que en ese momento estaba en la región de Joshua Tree. (“El Árbol de Joshua”). El Rav me dijo: “Sabes, hay una razón para que Karen y yo estemos aquí en Joshua Tree. Nada sucede por casualidad. “Le respondí:” Sí, lo entiendo “, a pesar de que no tenía ni idea de lo que el Rav estaba tratando de decirme. Quiero decir, ¿por qué tenía que importarme que el Rav estuviese en Joshua Tree, un lugar desértico a unos treinta minutos de Palm Springs y aproximadamente a tres horas de Los Ángeles. Claro, sí me pregunté por qué el Rav conduciría unas tres horas en la mitad de la semana a una región del desierto llamada Joshua Tree. Pero no le di mayor importancia. De todos modos, tuvimos una gran charla y eso fue todo.

Después de ese Shabbat, el 29 de junio de 1992, llevé a mi familia a la ciudad natal de mi esposa, la ciudad de Kitchener, a pasar el resto del fin de semana disfrutando del verano y la piscina en la casa de sus padres.

Recibí una llamada de uno de los maestros en la mañana del domingo. Me dijo que el Rav se levantó en la mañana del sábado, durante la charla y habló sobre terremotos. El Rav le había explicado que la porción de esa semana de la Torah contenía el secreto y el misterio que se esconde tras los terremotos. ¿Por qué? En la Torah, nos enteramos que una de las grandes almas de esa generación, un hombre con el nombre de Koraj, se alzó contra Moisés por celos. El Zóhar explica que este tipo de comportamiento crea “repulsión” y “distanciamiento” y es por eso que en la historia de la Torah, la tierra de hecho se abrió y se tragó a Koraj y a sus seguidores.

El Rav le dijo al Centro de Kabbalah de Los Ángeles que la lectura de la Torah de esa mañana ayudaría a eliminar esa parte de nuestro ego que nos lleva a tener mal de ojo y celos hacia los demás. A su vez, eso también ayudaría a prevenir la tragedia de los terremotos. El Rav afirmó entonces frente a toda la congregación de Los Ángeles que no habría ningún terremoto trágico en el sur de California gracias a esa lectura específica de la Torah, si todo el mundo meditaba.

El Rav explicó que la Torah no se trata de recordar los acontecimientos de hace miles de años. Por el contrario, la Torah es un antídoto, una vacuna, una fuerza poderosa que utilizamos en el momento presente para cambiar nuestras vidas y cambiar nuestro mundo, para acercarnos cada vez más a la llegada de la paz mundial y la existencia inmortal, que son la verdadera realidad y nuestra destino final. Con esto en mente, el Rav aseguró a la congregación que no habría “uno grande”, no habría un monstruoso terremoto en California que destruiría el Estado como todos los expertos pronosticaban.

Adivinen qué pasó ese día. Un enorme terremoto de 7.2 sacudió a California. Se le llamó “el mayor terremoto ocurrido en los Estados Unidos en 40 años”. 

Un terremoto de esa magnitud debería haber sido devastador. Pero, milagrosamente, no hubo prácticamente ningún daño. ¡Toda una locura! Pero hubo un montón de dudas entre los estudiantes de Kabbalah. Después de todo, ¿cómo pudo el kabbalista, Rav Berg, ponerse de pie frente a cientos de estudiantes de Kabbalah y decir que no habría terremoto, y luego un monstruo de 7.2 se presenta? ¿Un terremoto que sacudió la tierra durante cerca de tres minutos, casi al mismo tiempo que se daba la clase del Rav? ¡Y, además, sucedió durante “la” porción de la Torah que los kabbalistas dicen que detiene a los terremotos!

La respuesta es muy profunda.

Resulta que el gigantesco terremoto que azotó fue provocado por un terremoto que ocurrió antes en Joshua Tree. Así es, el mismo lugar que el kabbalista, Rav Berg, “casualmente” acababa de visitar tres días antes.

Si un terremoto de esa magnitud hubiera golpeado cerca de Los Ángeles, la ciudad habría sido arrasada. Sin embargo, debido a que el epicentro fue en esta región desértica alejada, los daños fueron prácticamente cero.

Fue ahí cuando me di cuenta. La porción de la Torah UNA SEMANA ANTES trataba de Joshua, la mano derecha de Moisés. En la historia, Moisés envió a doce espías en una misión secreta para darle un vistazo a la tierra de Israel. El Zóhar explica que Moisés en realidad envío a los diez espías para averiguar si el Árbol de la Vida se encontraba en la Tierra de Israel.

Después de su misión de reconocer la tierra, diez de los espías conspiraron contra Moisés y deliberadamente trajeron consigo malas noticias. Ellos dijeron que no había Árbol de la Vida y que en absoluto había manera alguna para que Moisés y los israelitas pudieran entrar en la tierra.

Sin embargo, Joshua no actuó así.

En esencia, Joshua dijo que había un Árbol de la Vida en esa Tierra y le advirtió a los israelitas que no se rebelarán contra Moisés.

Los israelitas ahora tenían una elección: ¿creerle a los diez espías que trajeron noticias negativas o creer en Joshua que dijo que era posible entrar en la tierra?

Los Kabbalistas explican que el Árbol de la Vida que Moisés estaba buscando se trataba de conciencia. Moisés en realidad estaba poniendo a prueba la conciencia de los propios israelitas. ¿Le creerían ellos a los diez espías negativos o le creerían a Joshua?

No hay Árbol de la Vida físico creciendo del suelo. El término Árbol de la Vida es un término código para conciencia. Así es, la conciencia crea la realidad y hay dos tipos de conciencia. Existe la conciencia del Árbol de la Vida en la que sólo se puede ver el bien, percibir la verdad y crear un mundo de paraíso a través de nuestros pensamientos. Y luego está la conciencia egocéntrica, que es nuestra mente racional y lógica, la conciencia con la que nacemos. Se le conoce con el término código Árbol del Conocimiento. O en términos más simples, conciencia reactiva o conciencia del ego, que es gobernada por el Oponente, o la palabra hebrea “Satán”.

No se equivoquen, Satán no es un demonio o un diablo. Esa es una corrupción de la palabra. Esta palabra significa “adversario”, que se refiere a la conciencia antagónica que lucha contra nosotros bombardeando nuestras cabezas con pensamientos negativos, dudas y pensamientos escépticos y egoístas 24 horas al día.

Esta conciencia negativa y pesimista oculta a nuestro verdadero yo, a nuestra alma a nuestra auténtica conciencia de Árbol de la Vida. Esta es nuestra verdadera identidad, que está libre de todo miedo, ego, egoísmo, duda, preocupación y ansiedad. Nuestro propósito en la vida es arrancar esa forma de conciencia antagónica para liberar nuestra verdadera identidad.

Ahora presten atención a esto: Exactamente una semana después de esta porción de la Torah acerca de Joshua y el Árbol de la Vida, nos encontramos con la historia de Koraj y la apertura de la tierra.

¿Ven la conexión?

Joshua.

Árbol de la Vida.

Koraj y el terremoto

Joshua Tree y el terremoto en California.

Entonces, ¿por qué ocurrió el terremoto justo después de haber dicho el Rav que no sucedería? El Rav dijo que un terremoto masivo tenía que sacudir California para que la gente viera que no habían ocurrido daños y destrucción masivos a consecuencia de un terremoto. En otras palabras, ¿era la tierra segura de habitar o no lo era? Ese fue exactamente el mismo dilema al que se enfrentaron los israelitas en la historia de la Torah con respecto a la Tierra de Israel. Depende de nosotros decidir. ¿Hubo un terremoto? Sí. ¿Hubo daños causados ​​por el terremoto que hicieron que la tierra de California fuese insegura en ese momento? No.

Depende de nuestra conciencia decidir lo que pasó. El Rav explicó que si no hubiese pasado absolutamente nada, si no hubiese habido terremoto en California, las palabras del Rav habrían sido inútiles. Habría sido como si una persona le dijera a otra persona que en los próximos 30 segundos no iba a haber terremoto alguno y, luego, al no pasar nada en los próximos 30 segundos, esa persona afirmase que ésa era la prueba de la veracidad de su declaración. ¡Lo cual es completamente ridículo! Si no hubiera pasado nada después de ese Shabbat, la conciencia de la gente les habría hecho simplemente dudar la afirmación del Zóhar de que la Torah impediría un terremoto. A fin de fortalecer nuestra conciencia y, al mismo tiempo darnos libre albedrío, como los antiguos israelitas, nosotros tuvimos que experimentar un devastador terremoto el mismo día, ¡pero sin daño alguno!

La pregunta y el desafío que se nos presentó era el siguiente: ¿íbamos a ser nosotros como Joshua y ver realmente la protección del Árbol de la Vida en la tierra de California? ¿O íbamos a ser como los diez espías y sólo veríamos la negatividad?

Ese domingo por la mañana después del terremoto, finalmente entendí por qué el Rav me dijo tres días antes del terremoto: “Hay una razón para que yo esté hoy aquí en Joshua Tree”. Sabemos que un Kabbbbalista viaja a diferentes lugares para alterar los acontecimientos y prevenir la negatividad. Esta es una enseñanza fundamental de la Kabalah. El Rav fue a Joshua Tree con el Zóhar para controlar acontecimientos.

Como verán, el terremoto tenía que suceder. Eso ya estaba pre-determinado por causa de las acciones egoístas y llenas de celos de la gente, que a la larga se acumulan en gran negatividad. Pero gracias al poder de la Torah y el Zóhar y la conciencia de la gente en ese Shabbat, en Los Ángeles sucedió de tal manera que no hubo daños.

Desde el punto de vista de vidas humanas, ¡no hubo terremoto!

Todo porque el epicentro del terremoto estaba conectado a la región física conocida como Joshua Tree.

El lugar en el que el Kabbalista, Rav Berg, Karen Berg, y el Zóhar estuvieron tres días antes del sismo.

Billy Philips

Billy Phillips es estudiante del Kabbalista Rav berg y Karen Berg desde 1989. Ha tenido el papel decisivo de ayudar a que la Kabbalah sea accesible a las masas, trabajando en proyectos tanto privados como públicos bajo la guía del Kabbalista Rav Berg. Ha ofrecido conferencias acerca de una variedad de temas, siendo el más notable la profunda conexión entre Kabbalah, el Cristianismo, el Islam y el mundo de la Ciencia.

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2 Responses

  1. Luis Quesada dice:

    En este año muchas personas alrededor del mundo entramos en meditación por desastres, específicamente en mi país Costa Rica se pronostico un mega-terremoto, sucedió, pero las consecuencias fueron mínimas.
    Durante el terremoto estaba a unos 60 km del epicentro, y pude notar como la energía fue liberada muy pero muy lentamente .

  2. carolina brall dice:

    Extraordinaria hisstoria. Solo aclarenme las fechas el terremoto sucedio en junio del 1992 o de el 2011? Gracias

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