EL PODER DE UN ALMA

EL SIGUIENTE ARTICULO FUE SOMETIDO POR ANGELA HALL

Si yo no hubiese encontrado la Kabbalah, mi vida sería muy diferente.  En esto no hay discusión y en verdad, posiblemente no estaría viva el día de hoy.  Siete años atrás, antes de la Kabbalah, era una nieta, hija, esposa y madre.  Pero poco después de encontrar la Kabbalah perdí mi mundo entero.

Esta es mi historia…

Habiendo tenido una pasión por el conocimiento y la escritura desde muy temprana edad, las librerías se convirtieron en uno de mis lugares favoritos para pasar el tiempo y en este día en particular, en el “Barnes and Noble” local descubrí “El Poder de la Kabbalah”.

Leí el libro de un tirón, sentada en el piso alfombrado de mi casa en Tennessee.  Al terminar la última página sentí que había descubierto la llave para eliminar todo el espacio en un mundo dividido; incluyendo mi propio mundo lleno de inseguridades y dudas superfluas.  Los prejuicios y el juicio ya no tenían un lugar.  La raza, religión, sexo, preferencias políticas, errores, circunstancias, ingreso, discapacidades ya no eran un problema; el problema era yo.  La respuesta general “porque está escrito” ya no era aceptable para las grandes preguntas de la vida y había sido remplazada por respuestas sólidas.  Ya no podía ser más víctima, explicando los retos inexplicables con “Es la voluntad de Dios”, porque ahora entendía cómo ser creadora de mi propia vida aceptando primero la responsabilidad de todo lo que hay en ella.  El miedo a un diablo con cuernos y tridente que reside en un abismo de fuego ya no influenciaba mis decisiones.  Estaba ahora consciente de un oponente mucho más real, esa voz interior que trabaja diligentemente para evitar que yo, que nosotros, alcancemos nuestro verdadero potencial.

Mi mente y me percepción del mundo a mi alrededor se habían expandido a una nueva realidad.  Entendí en ese momento que no había sido por casualidad que había encontrado la sabiduría de la Kabbalah.  Lo que no sabía era que mi nueva realidad estaba a punto de ser puesta a prueba.

Habían pasado unas cuantas semanas.  El teléfono sonó.  Mi madre me llamó para decirme que estaba preocupada por unos problemas de salud, pero que no quería preocuparme hasta estar segura.  Los resultados de los exámenes habían llegado; su médico le dijo que tenía cáncer y que estaba en etapa terminal, le quedaban unos 4 o 6 meses de vida.  En ese momento estaba casada y vivía a 6 horas de mi casa y de mi familia.  La única petición de mi madre, era pasar el tiempo que le quedaba junto a nosotros: mi esposo, mi hijo y yo.  Debo clarificar que nuestro hijo no es mi hijo biológico.  Sin embargo, al su madre haber muerto cuando él tenía 3 meses de edad,  y yo habiendo llegado a su vida cuando tenía un año, yo era la única madre que él conocía y el único nieto que mi madre había podido consentir.  Era una familia y era así de sencillo.

Dejé mi trabajo y remplacé mi tiempo cuidando a mi madre y a mi familia a tiempo completo.  Me encantaba pasar más tiempo con ellos, pero al mismo tiempo era una tortura.  Ver la salud de mi madre deteriorarse, el dolor aumentar por el cáncer y todo el tiempo yo trabajaba para ser fuerte, para nunca llorar.  Mi esposo y yo nos estábamos distanciando y yo no podía entender por qué.  Él no era el hombre con el quien me había casado.

Cinco meses más tarde mi madre falleció.  Cuando el agente fúnebre llegó a buscar el cuerpo para llevarlo a la funeraria, me fui a la esquina más recóndita de la casa, me senté en el piso con mi cabeza entre las rodillas y lloré como una niña.  Todas las lágrimas que tenía guardadas no pudieron ser más contenidas.

Tres días más tarde, cuando habíamos terminado los arreglos funerales, llamé a mi casa para dejarle saber que estábamos de camino, un viaje de 6 horas.  Inmediatamente pude saber que algo estaba mal, muy mal.  Me dijeron que mi abuelo había fallecido.  Los médicos habían encontrado un tumor cerebral y decidieron que la mejor opción era operar.  La cirugía había ido muy bien pero luego del procedimiento un coágulo de sangre se había desprendido y murió instantáneamente.  Esta noticia me dejó aturdida.  En tres días había perdido a mi madre y a la única figura paterna que había conocido.

Los funerales fueron una experiencia extraña para mí.  Nunca en mi vida me había sentido tan sola.  Esto, sin embargo, era solamente el comienzo.

Al regresar a casa y mirar alrededor, me di cuenta que cada cuarto me recordaba a mi madre y lo mucho que la extrañaba.  La casa se sentía vacía y la distancia entre mi esposo y yo era más real que nunca.  No entendía lo que estaba pasando y sentía un dolor inmenso.  Buscando algo que me mantuviera ocupada decidí redecorar nuestra casa y en el proceso de rebuscar en el sótano descubrí que mi esposo era un adicto.

De pronto todo tuvo sentido: los cambios en su estado de ánimo, la ira, las salidas súbitas y las llamadas contestadas desde otra habitación.  Otra vez me sentí aturdida y pensé: “Dios, no sé si puedo hacer esto.”  Todo esto era más fuerte de lo que pensaba.  Nosotros, los amigos cercanos y la familia, organizamos una intervención y él accedió a ir a rehabilitación.  Sin embargo, descubrí que la recuperación es algo que tiene que desearse, no puede ser forzada.  Poco después de que mi esposo regresó a casa, tomó la decisión de marcharse, llevándose a su hijo (a quién siempre habíamos considerado como “nuestro” hijo).  Mientras contemplaba nuestra casa vacía, me acosté en la cama de mi hijo y lloré.  Grité y le demandé a Dios, “Misericordia”.  Supe en ese momento que había llegado a mi límite y que no podía soportar nada más.  No tenía en mí el ser fuerte y no encontraba una razón para seguir viviendo.  Mientras continuaba con mis desesperados gritos hacia Dios, me sobrecogió el silencio y me acordé del libro.  No sabía por qué esto me estaba pasando a mí pero sabía que tenía que haber una razón.  La voz de mi oponente era más fuerte de lo que jamás la había escuchado y supe que necesitaba claridad.  No podía pasar esta experiencia sola.  Entonces recordé el número de teléfono detrás del libro (1-800-kabbalah).

Los pensamientos comenzaron a fluir por mi mente.  ¿Por qué voy a llamar a este número?  ¿Qué tan desesperada y patética estoy?  ¡Llama ahora!  ¿Y si se ríen de mí?  ¿Y si no hay nadie?  ¿Y si comparto mi historia y sólo me quieren vender algo?  Entonces choqué con la realidad.  ¿Seriamente, en este momento, qué tengo que perder?  Marqué el número y una dama contestó.  Le conté todo lo que me había pasado y muy simplemente me dijo ¿Qué es lo que quieres?  Le dije que no quería sentirme sola y que quería certeza de que todo iba a estar bien.  La dama al otro lado de la línea me dio uno de los 72 Nombres de Dios para meditar y mientras meditábamos juntas hubo un breve instante de paz.  Comprendí sin lugar a dudas que en el cuadro completo todo iba a estar bien.

Mi batalla no había terminado.

En los tres meses siguientes mi cabeza era un lugar oscuro, con pensamientos suicidas frecuentes y la tentación de la oscuridad era muy fuerte.  Me sostuve con tesón, repitiendo una y otra vez en mi mente esa meditación de los 72 Nombres, y agarrándome de ese corto momento de claridad, certeza y luz.  Con esa voz estruendosa en mi cabeza protestando que mi vida estaba acabada, me tomó usar toda mi energía para seguir esa suave voz en mi corazón que decía “Este es sólo el comienzo.”  De pronto, sin razón aparente, en un día cualquiera, había un momento donde me encontraba sonriendo, riendo y era genuino.  Me di cuenta que todo era diferente.  Había creado mi propio mundo y era feliz en él.

La Kabbalah había dejado una impresión profunda e imborrable en mi ser y estoy totalmente clara de por qué todavía estudio: porque funciona.

En estos momentos, mi ex esposo, su familia y yo aún hablamos ocasionalmente y nos ayudamos.  Él está completamente limpio y lo ha estado por un tiempo.  Se volvió a casar y sigue viviendo en Tennessee,  Su hijo, ahora de 12 años, tiene su propio teléfono celular y nos comunicamos frecuentemente por mensaje de texto.  Fui posiblemente la mujer más feliz del mundo cuando el 11 de mayo de 2011 recibí un mensaje de él diciendo:  “Feliz Día de las Madres.”

Ahora tengo una vida muy diferente pero también mucho más plena de lo que jamás pude imaginar.  Hace tres años me mudé a Los Ángeles, California para poder ser una estudiante más activa y eso es lo que estoy haciendo; mi mejor esfuerzo para ser quien inicia el cambio en mi vida y en el mundo a mi alrededor.  Estoy siguiendo mi pasión por la escritura como nunca antes me había atrevido, haciendo voluntariado, atendiendo clases y siendo una mujer soltera normal de 32 años.  Viviendo y amando mi vida en Los Ángeles.

Cada día me siento inspirada y con gran humildad ante los maestros del Centro de Kabbalah; su nivel de cuidado y su falta de agenda.  Me siento sumamente bendecida por haber encontrado esta sabiduría, por poder compartirla y ser parte de ese grupo que ha hecho su propósito en la vida ser creadores del cambio positivo en el mundo.

Si pudiera pedir un deseo por cada uno de nosotros, incluyéndome, sería el mismo que le envié a mi chico de 12 años favorito esta semana, cuando me confesó que había tenido un problema en la escuela.  Le pregunté por qué lo había hecho y me contestó “No lo sé.”  Le dije, “Espero que pases algún tiempo mirando hacia atrás y pensando por qué lo hiciste.  No importa la respuesta, tienes que saber que no por ella eres bueno o malo, lo que sí te hace es una persona más fuerte y mejor por tener la valentía de preguntarte a ti mismo por qué.  Siempre pregúntate por qué.  Te amo sin condiciones.”

Deseo para todos nosotros, en cada paso que demos, la valentía de mirarnos a nosotros mismos, saber quiénes somos, quienes queremos ser y hacerlo a propósito.  Nuestros errores y desaciertos no nos hacen malos o desventajados; están ahí para hacernos crecer si los dejamos.

Billy Philips

Billy Phillips es estudiante del Kabbalista Rav berg y Karen Berg desde 1989. Ha tenido el papel decisivo de ayudar a que la Kabbalah sea accesible a las masas, trabajando en proyectos tanto privados como públicos bajo la guía del Kabbalista Rav Berg. Ha ofrecido conferencias acerca de una variedad de temas, siendo el más notable la profunda conexión entre Kabbalah, el Cristianismo, el Islam y el mundo de la Ciencia.

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5 Responses

  1. Luis Albanes dice:

    Agradezco mucho a Ángela y a Billy por compartir esta gran sabiduría, en mi caso he estado estudiando Kabbalah por varios años y muchas veces he dudado de los resultados. Pero me doy cuenta de que el error no está en esa gran sabiduría, sino en mis acciones, en no hacer mi parte.No soy muy bueno para escribir y es una de la cosas que debo corregir, pero quiero compartir algo que me pasó el domingo pasado, (cuando los milagros se cuentan, se repiten).-
    Al escanear el Zohar en el libro 4 versión inglés, porción 1.6, Chayei Sarah lo refiere a uno a la Biblia en Génesis 21: 17 donde dice textualemente:
    “Dios oyó los gritos del niño, y el Angel de Dios llamó desde el cielo a Agar y le dijo : Que te pasa Agar? No temas, porque Dios ha oido la voz del niño desde el lugar donde él está”. Y lo maravilloso de esto es que justo unos 2 segundos antes de leer este pasaje un niño lloró en mi casa!, que estaba de visita con su madre por cuestiones de negocio con mi esposa. Esto no fue casualidad, y sé que es importante que yo siga leyendo el Zohar y la Biblia que es algo que me ha gustado porque ahora la voy entendiendo mejor. Y a tí que estás leyendo te digo, que cuando dudes, lee más tu Zohar, sé menos reactivo, no juzgues y comparte más, que esta sabiduría traerá Luz a tu vida.-

    Gracias Angela y deseo que sigas encontrando más Luz en tu vida.-

  2. eduardo m benarroch dice:

    es una gran verdad, asumir nuestras culpas, responsabilidades y saber perdonarnos a nosotros mismos, ahi esta el avance

  3. Josefina Escobar dice:

    Esta historia me a conmovido…Gracias por crear esta pagina que es muy valiosa,inspira a compartir historias que estan atras de lo que se convierte en la transformacion de los estudiantes de kabbalah.

  4. viv srebrenik dice:

    Angela, you were so brave. Thank you for sharing your story, our story… one soul :)

  5. victoria diaz dice:

    Conmovedor, una vez mas demostrado que Nuestro Creador siempre esta pendiente de nosotros, dejar que El haga su trabajo y tener la Certeza que su Luz llegara !! Gracias por compartir tu experiencia !!

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