TORRES GEMELAS

Shimon Sarfatti ha sido estudiante del Rav Berg y profesor del Centro de Kabbalah por algunas décadas. Es conocido alrededor del mundo como una persona con una confianza hacia su profesor y una certeza infranqueable hacia la sabiduría de la Kabbalah. Esta es una de sus historias.

Cerca de seis meses antes del 11 de septiembre, yo tuve una estudiante israelí en el curso de Kabbalah I en el Centro. Tuvimos una entrevista personal después de la clase, ella llevaba desempleada  más de un año y no sabía qué hacer: ” Yo ya no tengo casi nada en mi cuenta bancaria” me  dijo ella. Entonces yo le dije que era tiempo de  comprara un set de el Zóhar. Teníamos en aquel tiempo el set  de 22 libros en hebreo a un costo de $345. Ella tuvo una expresión extraña en su rostro, me dijo que era exactamente la cantidad que tenía en el banco, yo le dije que lo comprara y con el último dinero que tenía lo compró.

Dos semanas después encontró un  buen trabajo, se paró en la clase de Kabbalah y compartió su experiencia. Ella encontró un trabajo maravilloso. Iba a  entrenar odontólogos y asistentes de odontología en blanqueado de dientes con rayos láser. 

Ahora iba a viajar por todo el mundo. Ella le dijo a la clase que estaba agradecida con el Zóhar por su milagro. Unos pocos meses después me llamó llorando y me dijo: “Shimon acabo de ser despedida de mi trabajo”. De pronto se había puesto un poco negativa y me preguntó por qué el Zóhar no funcionó. Empezó a dudar y luego me pidió una explicación.

Déjenme  trasladarme a otra historia para que ustedes puedan comprender mi repuesta, en aquel momento. Tiempo atrás  en los primeros días del Centro, los profesores  y yo tocamos muchas veces las puertas para difundir la Kabbalah, vender Zóhars y otros libros. Yo estaba en New York en ese momento y el Rav (el kabbalista Rav Berg) me pidió que tocara en una puerta específica, era la oficina de un hombre de negocios muy reconocido que por razones de privacidad no puedo decir su nombre. Bueno, el  tenía problemas de drogas y en su matrimonio; yo no tenía idea de cómo me iba a encontrar con él. Fui a su oficina y le mentí a la secretaria diciéndole que yo lo conocía. Entonces él sale y dice: “Quien  es usted?” yo dije que era del Centro de Kabbalah y me sacó fuera del edificio. Yo regresé donde el Rav decepcionado y le dije: ”fallé,  él me echó fuera”.  El Rav sonrío y dijo: ”Le diste la mano?” yo dije “si” y el Rav dijo: “bien un día el vendrá a aprender Kabbalah”.

Veinte  años después estoy en Los Ángeles y  recibo una llamada telefónica de nuestro estudiante Philip Sitbon.. El me dice que hay alguien que quiere realmente estudiar Kabbalah ¡Era el hombre que mencioné!. Me encontré con él, pero no hablé de lo que pasó hace veintitrés años. Bueno el empezó a estudiar. El punto es que el Rav me enseñó que hay dos realidades: el 1% del Árbol del Conocimiento y el 99% del Árbol de la Vida, que es pura realidad. En El Árbol de la Vida no hay tiempo. Entonces el Rav dijo que yo había cumplido la tarea el día que me envío dos décadas antes.

Porque vivimos en El Árbol del Conocimiento, las cosas  pueden tomarse un mes, un año o diez para que algo se manifieste. La clave es no dudar ni permitir que la falta de certeza  afecte nuestra conciencia; si lo permitimos vamos a retrasar los resultados y  entonces la duda se va a hacer realidad.

Por qué estoy contando esta historia?

Porque cuando la mujer israelí me dijo que había perdido el trabajo y me preguntó por qué  el Zóhar no funcionó, yo supe que tenía que tener certeza en mi mente primero después, tenia que decirle que ,ella debía tener certeza absoluta y entender que hay una razón para que esto pase. Porque El Zóhar siempre funciona si nosotros nos salimos de nuestro propio camino.

Le dije que conservara su certeza. Todo esto pasó como  un mes antes de septiembre, 2001. Bueno llega el día 11 de septiembre.

Las Torres Gemelas se vienen abajo.

Al día siguiente me llama llorando.

Me dice que está temblando.

“Qué pasa?” pregunté

Me dijo que ella tenía en su mano el horario de su viejo trabajo, tenía una reservación en uno de los aviones que chocó contra las Torres Gemelas.

Si no hubiera sido despedida treinta días antes ella habría estado en ese avión.

En la Kabbalah no siempre recibimos lo que queremos. Pero sí recibimos lo que necesitamos.

Billy Philips

Billy Phillips es estudiante del Kabbalista Rav berg y Karen Berg desde 1989. Ha tenido el papel decisivo de ayudar a que la Kabbalah sea accesible a las masas, trabajando en proyectos tanto privados como públicos bajo la guía del Kabbalista Rav Berg. Ha ofrecido conferencias acerca de una variedad de temas, siendo el más notable la profunda conexión entre Kabbalah, el Cristianismo, el Islam y el mundo de la Ciencia.

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2 Responses

  1. Teresa Romero Hernandez dice:

    No tenemos capacidad de ver los 180 grados de la realidad…. La luz si…. Y por eso debemos tener la certeza que estamos donde nos corresponde… Ya sea porque lo ganamos o bien porque así es lo que nos conviene….. Gracias….. a la luz divina…. Por tener un destello de claridad

  2. Jose Luis dice:

    Hola, acabo de leer el libro “El poder de la Kabbalah” de Yehuda berg.
    El oponente esta pudiendo conmigo, me siento sin fuerzas para luchar contra el.
    y el tiempo que es su arma, juega en mi contra.
    solo queria hacer ese comentario.
    gracias

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