SOLO UN PUENTE AL PARAISO

En el fondo, la Kabbaláh no se trata de oraciones.  Simplemente no es oraciones.  Al mismo tiempo, necesitamos las oraciones.  ¿Por qué? A la larga, la Kabbaláh no se trata de compartir y dar. Pero necesitamos hacerlo.  ¿Por qué? Por último, no se trata de guardar Shabbat.  Pero es necesario.  ¿Por qué?

No hay más que un sólo puente hacia el paraíso, un puente construido al mismo tiempo que la creación.   Este puente es la certeza.  Y este puente se encuentra dentro de la esfera de la conciencia humana.  ¿Qué significa esto?  La conciencia crea nuestra realidad.  Si dudas y te preocupas y sudas todos los obstáculos, entonces lo que está en tu cabeza es lo que llegará a ser. (lée esto una y otra vez).

La vida es todo sobre el concepto de “profecías autocumplidas”.  En otras palabras, nuestra creencia es la realidad que logramos. Entonces, si quieres estar en lo correcto sobre tu interpretación negativa de un evento, asi será, tendrás la razón.  Esta es la causa por la cual los conceptos del “bien y el mal” son fatales.  Podemos estar en lo cierto y ser absolutamente miserables. O, podemos estar equivocados y ser auténticamente felices.  Es el ego que se esfuerza para siempre estar en lo cierto.  Cueste lo que cueste.  Y es también el ego que hace el esfuerzo de dudar todo lo que está delante de nosotros.

Este es el secreto que los Kabalistas han guardado por alreadedor de dos mil años.  Hay un puente que nos lleva al paraíso que todos soñamos, un mundo donde nuestros seres queridos regresan, donde nuestros sueños se convierten en realidad a cada momento, un lugar donde finalmente nos damos cuenta que este mundo donde estamos ahora es en realidad un sueño, una prueba, un viaje que nos permite ganar y convertirnos en la causa del mismo paraíso que buscamos. 

Pero en este instante, no lo sabemos.  No nos permitimos saber esto. Si no, nunca nos pudiéramos convertir en la causa verdadera.  Es la razón por la cual antes de salir del vientre, borraron de nuestra mente el recuerdo de la realidad verdadera y el conocimiento de que nuestro mundo es solo un sueño.

Entonces, ¿Cuál es el puente que nos lleva a recordar la verdad, y todavía más importante, nos conduce al paraíso y a la realidad verdadera que todo ser humano persigue?

¿Cuál es ese puente que nos lleva a la tierra prometida del paraíso?

No son oraciones.

No es Shabbat.

No es el compartir y dar, y ayudar a otros o  la bondad verdadera.

Es increíble de creer, no?

El puente es la certeza.  El puente es nuestra conciencia.  Pero no cualquier tipo de conciencia.  Se llama una Conciencia de Certeza Más Allá de Lógica.

Recientemente, Michael Berg explicó que Rav Ashlag, el fundador del Centro de Kabbalá, nos reveló este puente secreto. 

El puente es nuestra habilidad de saber, con una convicción absoluta, que la única realidad verdadera y genuina es el paraíso.  Y perfección.  Y felicidad.  Y regocijo.  Si no estás viviendo todo esto, significa que el problema está en tu conciencia.  La Certeza Más Allá de Lógica significa que tienes la habilidad de ver, percibir y saber cualquier obstáculo, no importa qué, puede ser superado.  Significa que sabes que no hay tal cosa como la oscuridad o el dolor dentro de la Luz ardiente del Creador.

Como ven, todos tenemos al Adversario (“Satán” en hebreo) inyectado en nuestra mente. Este es el único obstáculo que vinimos a superar y a vencer.  Este Adversario es simplemente el ego humano.  El Adversario es cualquier duda, ansiedad, miedo, preocupación, pesimismo, interés propio, egoísmo, avaricia, ira, rabia o cualquier otra emoción que le resta a nuestra felicidad.  Y si creemons en estos pensamientos, ellos se convierten en realidad.  Si reaccionamos a esos pensamientos, éstos crean y evocan la realidad actual.  Este es nuestro poder.

Mira a tu alrededor.  El mundo entero cree en su propio ego.  Todos estamos motivados por el ego.  Por eso es que el mundo arde y sangra.

El puente al paraíso vence cada obstáculo que nos impide percibir y sentir que el paraíso ya está aquí.  Realmente no creemos que el paraíso ya esta aquí. En este preciso momento.  No tiene lógica.  Es demasiado bueno para ser cierto.  Por esto es que la única manera que podemos llegar es al poseer lo que Michael Berg y Rav Ashlag llaman “certeza más allá de lógica”.

LA LUZ SIEMPRE ESTA PRESENTE

Imagina una habitación llena de luz del sol.  Ahora imagina que montas un espacio pequeño circular con gruesas cortinas negras.  ¿Adivina qué? Estamos dentro de ese espacio oscuro.  Ese es nuestro universo.  Es nuestro mundo.  La luz del sol nunca se fue. Nunca nos abandonó.  Simplemente está al otro lado de la cortina.  La cortina es nuestro ego – todos esos pensamientos negativos y motivaciones egoistas que nos llevan a la acción.

La Kabbaláh explica que hay agujeros de luz en esta Cortina.  Estos agujeros de luz nos sostienen, nos mantienen vivos.  Cada vez que disminuimos nuestro ego, le hacemos otro agujero y más luz entra a nuestro espacio.  Cualquier bendición real en nuestras vidas hoy dia, es un resultado de los agujeros que hemos hecho en la cortina en esta vida o en la pasada. 

A Moisés no se le otorgó una religión en el Monte Sinaí.  Se le regaló las herramientas para erradicar al ego, y así poder perforar la cortina hasta eventualmente romperla por completo.

Fue el Hombre quien deformó la tecnología dada a Moisés y quien creó una religión.  Es la religión que creó la guerra, la corrupción y el caos.

El propósito verdadero de la tecnología dada a Moisés fue el debilitar nuestro ego y fortalecer nuestra certeza para que podamos construir un puente y largarnos de esta realidad.

Los obstáculos llegan a ponernos a prueba.  Si reaccionamos, significa que nosotros le otorgamos existencia a esos obstáculos.  Los hacemos tangible. Es nuestra certeza en el conocimiento de que podemos superar el obstáculo, sin importar lo que sea, que nos permite vencer ese obstáculo no importa lo que sea.   Es el conocimiento de que el obstáculo o el dolor es una ilusión que estamos supuestos a exponer y descifrar.  

El grado de duda que sentimos cuando enfrentamos un obstáculo es el grado de dificultad que tenemos al conquistar un obstáculo.

Y el grado de duda es en propoción directa con el monto de ego que tenemos.

Lo cual nos lleva a otra verdad profunda.

LA TRANSFORMACION INTELECTUAL VERSUS LA VERDADERA

Transformación no es nunca una decisión intelectual.  No es que puedas pensar cómo vas a  vencer la duda.  Las herramientas de Kabbalá tienen un efecto purificante, lavando las capas de conciencia negativa que nos esclavizan.  Este camino y la enseñanza de la sabiduría Kabbalística es un proceso de paso a paso, cuyo efecto neto particular es el pelar las emociones reactivas, conducidas por el ego. La certeza llega en forma natural cuando una capa de ego se va.  Ahora llega el próximo nivel y una prueba más fuerte despierta nuestra duda.

Esta es la diferencia entre caminar el camino o simplemente hablar acerca del camino.  Muchas personas pueden conversar sobre espiritualidad.  Muchas personas pueden hablar Kabbalá y ser absolutamente brillantes en términos de su comprensión intelectual.  Gran cosa.  Esto no significa que hayan cambiado.  No significa que lograrán una sola cosa en término del significado de nuestra existencia. 

La única manera de cambiar es usando las herramientas, utilizando las enseñanzas y recorriendo este camino sumamente difícil para vencer la duda.  No vinimos a este mundo a ser más inteligentes.  Vinimos para ser más puros en nuestra conciencia, nuestra naturaleza y nuestro carácter.  Esto es lo que desata la certeza y la convicción.  Y esto es lo que separa la Kabbalá de todas las demás doctrinas y sistemas espirituales.  Estas herramientas despiertan la Luz que destierra la oscuridad de nuestra naturaleza.   Esta energía tiene a nuestro ego en la mirilla.  A quemarropa.  Y es por esto que las personas renuncian al camino.  Esperaban convertirse en más inteligentes, más sabios, más listos, y seriamente más informados en los secretos sexy de la Kabbalá.  No sabían que se trataba de desprenderse de su ego tonto.  Pero esto es lo que cambia al mundo.  Nada más.  Ni políticas. Ni religion.  Ni fe ciega. Ni un código moral y ética.  Solo la purificación del ego a través de las herramientas y el desatar nuestra certeza. 

 

Esto es lo que alcanzamos con las oraciones, los dias festivos, las acciones de dar y el Shabbat.  Ellos disminuyen la duda al disminuir la influencia del ego.  Por ejemplo, en Pascua no se trata sobre la liberación de los Israelitas en Egipto remoto hace treinta y cuatro siglos atrás.   ¿A quién le importa un bledo lo que sucedió hace tanto años?  Yo no.  La Pascua se trata de liberarnos a nosotros mismos de nuestra esclavitud a la duda, preocupación y miedo – el ego humano.  Al conectarnos con la Pascua o Shabbat o un rezo o con una acción para compartir con otros, despertamos una fuerza real, un rayo de Luz que entra en nuestra consciencia y literalmente pela las capas de ego y a su vez, las dudas de nuestra mente.  Las herramientas son un medio que justifica un fin, no el fin por sí solo.

Pero sin el conocimiento de Kabbalá para encender Pascua, sin las herramientas de Kabbalá para arrancar los motores, Pascua se convierte en una tradición, en una reunión familiar sin cumplir nada en términos al signficado de la vida.  Si, es divertido el juntarse con la familia.  Pero tarde o temprano tienes que decir adiós o ver sufrir a tu familia.  Tiene más sentido el pasar el mayor tiempo posible construyendo el puente para entonces no tener que decirle adios a nadie más. 

Esta es la razón por la cual yo le enseñé a mis hijos la siguiente verdad:  si no renuncias al camino de Kabbalá si quiera una vez a la semana, o mejor aún diariamente, no estás creciendo.  Porque es el ego que quiere renunciar.  Y cuando vences ese deseo, debilitas al ego e intensificas la certeza. 

Y una vez que el ego se debilite y se transforme 100%, la certeza perfecta se convierte en nuestro estado natural de conciencia. 

Y esto significa que hemos construido nuestro puente al paraíso.

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Billy Philips

Billy Phillips es estudiante del Kabbalista Rav berg y Karen Berg desde 1989. Ha tenido el papel decisivo de ayudar a que la Kabbalah sea accesible a las masas, trabajando en proyectos tanto privados como públicos bajo la guía del Kabbalista Rav Berg. Ha ofrecido conferencias acerca de una variedad de temas, siendo el más notable la profunda conexión entre Kabbalah, el Cristianismo, el Islam y el mundo de la Ciencia.

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2 Responses

  1. Janio Thomas dice:

    Un día prístino, bello y rico se abre ante mis ojos leyendo lo que el alma intuía. Que vivimos inmersos en un sueño, del cual en escasos momentos de día logramos despertar. Mil gracias por la reflexión.

  2. Marcela Abello dice:

    Certeza es mas que fe!

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